miércoles, 11 de mayo de 2011

IMPORTANCIA DE LA LECTOESCRITURA EN CASA

La Lectoescritura en los niños

Tradicionalmente la familia ha descargado la enseñanza de la lectoescritura en la escuela, pero para que los niños y las niñas disfruten y aprovechen al máximo esta experiencia, la responsabilidad debe ser compartida entre la familia y los educadores. Por eso, los padres y las madres pueden ayudar en gran medida a los menores que están inmersos en el proceso de adquisición de la destreza lectoescritora con trucos e ideas divertidas.
Tanto escribir como leer son dos de los retos fundamentales en la infancia. Hay que explicar a los más pequeños que aprender a dominar estas prácticas es un camino que irán recorriendo a lo largo de años, por ello, es conveniente motivarles. Hay que transmitirles que llegará un momento en el que descubrirán y dominarán el placer de comunicarse.
En el colegio, el profesorado les enseñará todos los mecanismos necesarios para dominar la lectoescritura, pero en casa las familias deben animarles a poner en práctica lo que van aprendiendo. La familia debe aprovechar cualquier momento para desarrollar e incentivar el deseo de expresar ideas por escrito.
Sin duda, durante la etapa en la que se acercan a la lectoescritura, es importante que vean a sus familiares escribir y leer a menudo. Ya sea a mano o en el ordenador, las madres y los padres deben escribir delante de sus hijos e hijas la lista de la compra, las citas en la agenda, los planes de reparto de las tareas del hogar o cualquier tipo de notas, también deben dejarse ver mientras leen. Es interesante que la familia comente delante de las y los más pequeños lo interesante que son los libros que están leyendo y que comparta con ellos las aventuras en las que se introducen gracias a las novelas, cuentos, etcétera.
Se puede estimular la lectoescritura mediante la exploración de conceptos basados en la interpretación de fotos, dibujos, vídeos, ilustraciones de cuentos, composiciones musicales y letras de canciones. Las actividades que se lleven a cabo deberán proveer ejercicios en los cuales se ejercite: hablar, escuchar, leer y escribir. Por ejemplo, Si los jóvenes escuchan la narración de un cuento se debe considerar la opción de que escriban sobre éste, (bien sea desde el punto de vista informativo o desde el punto de vista creativo o lúdico), lean su escrito y lo comenten.
Los niños y las niñas escolarizadas suelen desarrollar este aprendizaje entre los cuatro y los siete años de edad, así que no hay que presionarles antes de tiempo y hay que saber respetar sus tiempos. Los padres, con frecuencia, se inquietan mucho por saber si su hijo o hija es “normal” en cuanto al uso del lenguaje y el aprendizaje de la lectoescritura, los progenitores sienten particular preocupación cuando el compañero de juego parece estar más adelantado que su propio hijo o hija. Los niños desarrollan la capacidad lingüística y de leer a diferentes ritmos, así pues, algunos niños pueden desarrollar las capacidades más tarde que otros.
Aunque a los adultos no nos lo parezca, los niños necesitan mucha concentración y tranquilidad para avanzar en el camino de la lectoescritura. No sólo necesitan un entorno tranquilo, sino que también hay que dejarles equivocarse, porque esos errores les ayudarán a avanzar. Los padres y las madres deben explicarles que saben que aprender a leer y a escribir es difícil y que si se equivocan no pasa nada. Además de tranquilizarles con las palabras hay que demostrarlo con la actitud, los adultos también se equivocan y no pasa nada, sólo hay que rectificar.
Existen diferentes medidas que la familia puede tomar con el objetivo de motivar a sus hijos e hijas en este aprendizaje. Animarles a que hablen sobre sus experiencias con la lectura y la escritura en el colegio, acompañarles en la lectura de los cuentos, dirigir su atención a los ejemplos de lectura y escritura que se presentan todos los días en su entorno, pueden ser buenas ideas. Otros trucos que ayudarán mucho a los y las menores en este proceso será ayudarles a escribir las letras en tamaño vertical, guiándoles en la dirección del trazo o animarles a que descubran una posición confortable de su mano que les permita un movimiento suave y fácil al deslizar el lápiz.
Realmente, nadie, ni un adulto ni un menor, se pueden sentir motivados a escribir si piensan que lo que redactan no lo leerá nadie. Bajo esta premisa, siempre que se plantee una tarea de escritura, para que los niños y las niñas sean los aprendices, debe quedar claro quién leerá el resultado. Tenemos que explicarles que la familia leerá lo que escriben, si ellos y ellas lo desean. Ayudarles a escribir su nombre en un cartel para colgarlo en la puerta de su habitación, enseñarles a escribir los nombres de los demás miembros de la familia y amigos y amigas, y animarles a buscar parecidos y diferencias entre ellos, son algunas buenas y sencillas ideas para seguir motivándoles en la escritura desde casa.
Por ello también desde el centro escolar se potencia que en este caso concreto, los niños de 4 años se introducen en el mundo de las letras, ya conocen muchas de las letras e intentan cada día dedicar un tiempo para leer en silencio.

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